LOS MEJORES DISCOS INTERNACIONALES DE 2011



Del 50 al 41:

50. VERONICA FALLS. Veronica Falls

49. NEON INDIAN. Era Extraña

48. PATRICK WOLF. Lupercalia

47. PS I LOVE YOU. Meet Me At The Muster Station

46. BATTLES. Gloss Drop

45. PURE X. Pleasure

44. LITTLE BARRIE. King Of The Waves

43. RADIOHEAD. The King Of Limbs

42. WHITE DENIM. D

41. WU LYF. Go Tell Fire To The Mountain

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Del 40 al 31:

40. UNKNOWN MORTAL ORCHESTRA. Unknown Mortal Orchestra

39. JUSTICE. Audio, Video, Disco

38. DESTROYER. Kaputt

37. FLORENCE + THE MACHINE. Ceremonials

36. I BREAK HORSES. Hearts

35. THE WAR ON DRUGS. Slave Ambient

34. YOUTH LAGOON. The Year Of Hibernation

33. EXPLOSIONS IN THE SKY. Take Care, Take Care, Take Care

32. GIVERS. In Light

31. FINK. Perfect Darkness

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Del 30 al 21:

30. ESBEN AND THE WITCH. Violet Cries

29. LOW. C'mon

28. NICOLAS JAAR. Space Is Only Noise

27. KATE BUSH. 50 Words For Snow

26. STILL CORNERS. Creatures Of An Hour

25. REAL ESTATE. Days

24. WASHED OUT. Within And Without

23. THE RAPTURE. In The Grace Of Your Love

22. THE VACCINES. What Did You Expect From The Vaccines?

 21. JAMES BLAKE. James Blake

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Del 20 al 11:

20. THE HORRORS. Skying

19. THE DECEMBERISTS. The King Is Dead

18. EMA. Past Life MArtyred Saints

17. MY MORNING JACKET. Circuital

16. FEIST. Metals

15. YUCK. Yuck

14. THE JOY FORMIDABLE. The Big Roar

13. GIRLS. Father, Son, Holy Ghost

12. M83. Hurry Up, We're Dreaming

11. ATLAS SOUND. Parallax

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CANDIDATOS A MEJOR DISCO NACIONAL E INTERNACIONAL DE 2011



Después de darle muchas vueltas, de escuchar y reescuchar discos y canciones, aquí os presento las listas de candidatos al mejor disco nacional e internacional del año 2011! Podéis votar si os apetece, vuestra opinión será tenida en cuenta, pero en mi mente ya voy vislumbrando la clasificación definitiva...!

MIS 10 CANDIDATOS AL MEJOR DISCO NACIONAL DEL AÑO:

- AMARAL 
- ANTÒNIA FONT
- DISCO LAS PALMERAS!
- EL COLUMPIO ASESINO
- EXTREMODURO
- LOS ETERNO
- MANEL
- NUDOZURDO
- ODIO PARÍS
- OSO LEONE

MIS 50 CANDIDATOS AL MEJOR DISCO INTERNACIONAL DEL AÑO:

- ANNA CALVI
- THE ANTLERS
- ATLAS SOUND
- BATTLES
- THE BLACK KEYS
- BON IVER
- THE DECEMBERISTS
- DESTROYER
- EMA
- ESBEN AND THE WITCH
- EXPLOSIONS IN THE SKY
- FEIST
- FINK
- FLEET FOXES
- FLORENCE + THE MACHINE
- GIRLS
- GIVERS
- THE HORRORS
- I BREAK HORSES
- JAMES BLAKE
- THE JOY FORMIDABLE
- JUSTICE
- KATE BUSH
- LITTLE BARRIE
- LOW
- M83
- MOGWAI
- MY MORNING JACKET
- NEON INDIAN
- NICOLAS JAAR
- THE PAINS OF BEING PURE AT HEART
- PATRICK WOLF
- PJ HARVEY
- PS I LOVE YOU
- PURE X
- RADIOHEAD
- THE RAPTURE
- REAL ESTATE
- ST. VINCENT
- STILL CORNERS
- TV ON THE RADIO
- UNKNOWN MORTAL ORCHESTRA
- THE VACCINES
- VERONICA FALLS
- THE WAR ON DRUGS
- WASHED OUT
- WHITE DENIM
- WU LYF
- YOUTH LAGOON
- YUCK

THE ANTLERS



Miradas de amor desde la distancia.

Son curiosos los razonamientos automáticos que procesa nuestra mente a veces. Como las que genera la mía cuando escucha algo nuevo, relacionando al grupo con el sello y viceversa. En ocasiones (luego generalmente voy descubriendo que no tengo razón), como en el caso de Matador y Esben and The Witch, me pregunto por qué una grande le da esa oportunidad a unos raros desconocidos; y en otras, como en el caso de The Antlers y Frenchkiss Prod., no puedo evitar pensar que es como cuando un equipo pequeño ficha a un genio del fútbol, hasta ahora desconocido, y lo da a conocer al mundo, disfrutando de su presencia mientras aguarda el inevitable momento en que venga uno grande y se lo lleve. Porque esta banda, después del BURST APART, ya no puede pasar más desapercibida.

Peter Silberman es el responsable directo de este proyecto de Broocklyn que a mí, personalmente, me tiene loquito últimamente. Practican un delicado pop-rock independiente, ligeramente alternativo, y un poquito post-algo: una música muy identificable (me niego a decir catalogable, aunque lo sean), pero con una personalidad clara y bastante particular. Recuerdan un poco a Piano Magic y a The National, pero en general, y pese a no resultar en absoluto inclasificables, a quien recuerdan en todo momento es a ellos mismos. The Antlers es de esas bandas que mientras las oyes eres, en todo momento, plenamente consciente de a quién estás escuchando y por qué. Pero no busques motivos de escaparate, no muestran a gritos o con luces de neon su bandera: te van conquistando con la insistencia de las caricias que siempre son bien recibidas. Hay mucho amor en la voz herida de Silberman.


JAMES BLAKE + JAMIE WOON + JAMIE XX. Barcelona, 8-12-11.



La Jaime's Nuit.

“Házmelo duro, James. Como a ti te gusta: seco, intenso y sin dilaciones; pero házmelo con amor”. Eso pensé anoche durante el concierto del señor Blake, mientras entendía, con la clarividencia de quienes asisten a una revelación sagradas, por qué este chico es uno de los personajes musicales del año. Es la electrónica del sentimiento, la sesión sentimental. La apuesta de Razzmatazz para su 11º aniversario fue de repóquer en la noche de ayer: reunió, en un show dinámico y amistoso, a Jamie Woon, James Blake y a Jamie XX, miembro de The XX, que actuó solo como Dj ya pasadas las 2am. Tres de los productores más influyentes de la electrónica del momento: lo mejor del panorama post-dubstep actual.

Con gente así el éxito estaba asegurado: crearon un espectáculo musical, calculado al milímetro, que medía las pulsaciones del público, y las traducía en rítmica aplicada amplificada. El plan era el de un concierto de endurecimiento paulatino, con repechos contundentes de subidas inesperadas, y preciosos valles, creados por el ritmo de la electrónica blanca, iluminados para las preciosas voces de Woon y Blake. Pero cuando nos quisimos dar cuenta aquello había dejado de ser un concierto, se activó la estética Dj y Blake, de nuevo, pinchó durante una hora larga. Dudo que la causa fuera el leve retraso que todo el show llevó, pero el caso es Jamie XX se incorporó al espectáculo antes de tiempo para hacer una impresionante batalla de Djs con el protagonista de la fiesta. Un colofón que aún le dejó margen para aventurarse por la electrónica más dura.

Pero aunque la tendencia estuviera clara desde el principio, pudimos los menos fiesteros disfrutar de la calidez asombrosa de Jamie Woon. El gran atractivo del post-dubstep radica en que ahora toda la rítmica y el método se sintetiza (de síntesis), y se pone al servicio de otros estilos que entran en el dubstep como una daga ardiendo en mantequilla. Se limpian sus estructuras, se derrite lo innecesario, y solo queda un pop, un soul, un R&B profundísimos, movidos por la métrica electrónica intuitiva, blanca y silenciosa que practican y dominan estos jóvenes británicos. Woon es el más soulero, se siente muy cómodo con una guitarra entre manos, usando su voz como si fuera en volandas sobre esa tela magnética y suave que crea con las bases.

Porque lo de James Blake va más allá. ¿Es la electrónica sentimentalista del británico una rara avis en el panorama musical posmoderno, o es el nacimiento del suelo que pisará el soul del siglo XXI? Entendiendo el género ya no solo como un estilo musical, sino como esa capacidad de crear música con alma, música libre, y hacer que brote como de forma natural. El soul de los ’60 tuvo el entorno adecuado, su momento de liberación, y ahora, con la revolución electrónica, parece que la música ha encontrado otro hábitat apropiado para desarrollarse sin barreras ni ataduras.

Pero lo que hace Blake, subido a un escenario, es follar con casi toda la historia de la música moderna. A modo grupo, acompañado de una batería y un guitarrista y asistente rítmico, el menor de los tres Jaimes cantó, tocó el teclado, jugó con su voz y los samplers y, en general, con el libido de los asistentes. Hay una evidente carga erótica en su música, y más si la interpreta en directo: la hay en sus silencios cantados, en sus intensidades y contundencias, y en la sensibilidad manifiesta que hubo en todo momento, incluso en los más duros. “Házmelo fuerte, James, pero con amor”.

Es su versión live Blake compaginó la pasión de la música viva, con la fría precisión del amante implacable, el alma soulera, popera y glamurosa de la música de intérprete y micro, con la mortífera puntería digital de la base electrónica. Acabó como lo haría el mismísimo Elthon John, solo frente al piano, en la intimidad de una sala repleta de fans. Pero un minuto antes había empezado a anticipar la sesión que tenía preparada para su versión Dj. Dejó claro que desde cualquier esquina de su disco, desde cualquier pasaje, es capaz de escaparse, ya sea en dirección al tecno y al dubstep más puro, o hacia géneros más melódicos y tradicionales, aunque en su boca suenen a total renovación.

Después, cuando se puso a los platos la cosa ya cambió. Fue una de las sesiones de electrónica más espectaculares y limpias que he escuchado: desde una inspiración más bien rapera y basada en el R&B, Blake Dj movió a la sala al ritmo que exhala el último trabajo de Jamie XX, pero a golpe de pedrada pulida. Y cuando éste subió al escenario, compartieron mesa durante una gloriosa hora en la que volaron los vinilos (Cds en el caso de Blake) a modo de improvisación. La calidez del menor de los Jaimes, tendente siempre al recurso vocal, contrastó al principio con lo que hacía el mayor; pero tras unos estiramientos, de texturas firmes e incontestables, el señor  Smith procuró dar un pasito más allá hacia el profundo abismo de la electrónica de garito. Cualquier atisbo de soul se extinguió con el avanzar del metrónomo.

Me fui de Razzmatazz hacia las 3:30, dejando a Jamie XX a los mandos de todo el asunto. La Noche de los Jamies seguía, y el 11º aniversario de la sala parecía, más que nunca, una gran fiesta. Un cumpleaños que ha tenido durante este último mes a invitados tan de excepción como The Horrors, Washed Out, The Drums, James Holden, The Rapture o los mismos Smashing Pumpkins: un lujazo de cartel que solo nos lleva a una conclusión: ¡Larga vida a Razzmatazz!

Fotos de Pablo Luna Chao.

También disponible en Alta Fidelidad.

MY MORNING JACKET


Empieza a ser habitual que grandes bandas consolidadas compren iglesias en sus pueblos para convertirlas en estudios de grabación. No creo que el oído humano esté preparado para apreciarlo de primeras, pero lo cierto es que las casas de Dios han sido siempre lugares donde la música se manifiesta de manera especialmente sobrecogedora, grandiosa, y tremendamente poderosa. Los últimos en seguir esta extraña costumbre han sido los norteamericanos My Morning Jacket. Se podría pensar que la voz de Jim James solo cabe en edificios de ese calado, de tan imponente porte como el que tienen las iglesias; pero en realidad es en la voz de Jim James donde cabe todo Dios.

CIRCUITALS es el sexto álbum de la banda de Kentucky, y con cada disco llegan más alto en las listas de venta de todo el mundo. Poco a poco van enamorando, con ese estilo de rock sano, vigoroso e íntimo a la vez, colorido y lleno de vida: un rock con los ojos bien abiertos, capaces de apreciar todo lo bello que el mundo nos ofrece cada día. My Morning Jacket es como un buen tipo, como un gran tipo; sería de esas personas llenas de bondad, absolutamente incapaces de la más mínima maldad, que solo reparten buenas intenciones; de las que te fías conociéndolas de un día.

Z es, seguramente, su mejor disco hasta la fecha. Ningún otro me parece tan completo y equilibrado. Este CIRCUITALS, pese a ser, como siempre, un trabajo muy correcto de la banda de James, no me parece de esos discos que los dejas correr en tu reproductor: sobresalen temazos, y corre el riesgo de acabar siendo recordado simplemente por haberlos contenido, y no por formar parte de un todo imparable, coherente y firme. En general, opino que el disco se sustenta en dos piezas iniciales gloriosas, Victory Dance y Circuitals, y un par de temas hacia la mitad que hacen que el descenso hacia el final no sea una cuesta en picado: Holding On The Black Metal y First Light. Curiosamente, es ese hasta ahora inédito deje soulero de hombretón negro el que termina por salvar el Cd. Pero claro, ¿quién es el iluso que aún espera encontrar un disco de folk cuando abre la caja de My Morning Jacket?

No sería justo decir que el resto de las canciones son malas. Todo lo que hace esta banda es envolvente, detallista y cálido, como un salón con chimenea, alfombras gruesas, madera y mantas; como un fuego que chisporrotea mientras el otoño avanza tras los fuertes muros de piedra. You Wanna Freak Out tiene, además, el brillo colorido de la luz pasando pura por las cristaleras de su iglesia; Slow Slow Tune y Movin' Away esa calma nostálgica de los viajes de vuelta. Y no digamos Wonderful (The Way I Feel), que nace de un arpegio cantado en soledad, para acabar siendo, esta vez sí, un pequeño hit de granero. The Day Is Coming y Outta My System, para mi gusto, encajan un poco peor: prometen más de lo que luego dan (o quizá es la injusta maldición de las canciones que van después de los temazos).

Merece mención especial, de todas maneras, el espectacular inicio del CIRCUITALS. Son 13 minutos exactos de tremendo rock: de ese que no tiene apellidos, pero que es capaz de detener unos segundos el movimiento de La Tierra cuando suena en directo en algún punto del planeta. Dondante seguirá siendo indiscutiblemente la mejor canción de My Morning Jacket, pero Victory Dance y Circuitals se le han acercado bastante.

La primera tiene un poquito de lo mejor de Pearl Jam y bastante de esa capacidad que tiene Coldplay para emocionar explícitamente. Empieza extraña, con el canto de dos pájaros (JJ y una guitarra), y un teclado que comienza marcando el camino. Al poco entran la batería y el bajo para poner orden, y conducir el tema siempre hacia arriba, siempre hacia adelante. La guitara empieza a lijar sobre el insistente carril del teclado, cada vez más fuerte, más profundo, y pronto romperá el huevo y saldrá a volar, en un punteo que llega ya cuando el tema ruge y alcanza su nivel de progresión más elevado. Miento, porque después aún queda ese tremendo redoble que en directo debe poner patas arriba toda la santísima creación del Señor.

Circuitals, la canción que da título al álbum, aunque me guste unas décimas menos que la anterior, es una de esas pistas que se rayan en pocos días, un hit indiscutible. Teniendo en cuenta de donde viene, es como el triunfo de la primavera sobre el duro invierno; es la delicia de ver una flor naciente abriéndose poco a poco, creciendo hasta llegar sana a su máximo esplendor. Es una oda a esa fuerza de la vida que es capaz de abrirse paso siempre entre la muerte.

Con tan tremendos chutes al principio es normal que el resto del disco no parezca estar a la altura. Y no está, desde luego, a la altura de estas dos piezas iniciales, pero sí con respecto a su evolución discográfica en los doce o trece años que llevan tocando. Con CIRCUITALS debe pasar como con la heroína, que nunca un viaje será igual que el primero: siempre andarás buscando, como el pobre yonki de las esquinas, tu Riding The Dragon particular. Pero ni Victory Dance ni Circuitals vuelven a sonar.