COCTEAU TWINS



Iniesta y yo somos coetáneos del Dream pop.

Cocteau twins
es un grupo de los '80, de los pies a la cabeza, y sin embargo me encanta. Buscando fotos suyas encuentras peinados cardados y alguna que otra hombrera, claroscuros pasados de moda y poses retro que ya nunca serán vintage. Su sonido, sin embargo, tiene mayor amplitud de fronteras temporales que su estética, porque en su día abrieron puertas que otros artistas no sabían ni que existían. Cocteau twins: Robin Guthrie y Elizabeth Fraser (y el bajista Simon Raymonde), los creadores del dream pop.

El exito de este trío escocés está íntimamente ligado a Ivo Watts-Russel (a quien dedican el tema Ivo) y al nacimiento del sello británico 4AD, una de las compañías independientes más importantes del Reino Unido. Cocteau twins, de hecho, es su primer gran producto. TREASURE es su mejor trabajo, el tercer disco de estudio, pero el primero donde exponen su doctrina musical, mucho más perdurable que las hombreras y la estética, en general, de los '80.

Lo que proponen Fraser-Guthrie-Raymonde a partir de este disco es bien sencillo. Sus primeros dos Cds, Garlands (1982) y Head over heels (1983) son claramente enmarcables entre el post-punk y el dark wave, un sonido algo gótico, oscuro y áspero, creado en base a la percusión de un equipo Roland 808, al marcadísimo bajo de Guthrie y a la extraña y adictiva forma de cantar de Liz Fraser. Pese a que Head over heels ya es un avance con respecto al sonido hueco de su primer trabajo, la auténtica revolución llegaría en 1984 con TREASURE: la creación de un decorado, de un ambiente. Cocteau twins encendió la luz en la habitación del post-punk, del rock crudo de principios de los '80. Otorgan tridimensionalidad a una línea musical, la que practicaban, carente de decorado, de espacio interior y de un "alrededor". Cocteau Twins rellena las estancias de diferentes luces y sombras, de texturas inimaginables, de un aire poroso y opaco que crea figuras de humo con el paso de la luz.

Con TREASURE nace el dream pop, algo que Mecano también hizo a su manera. Es la ensoñación del pop, porque toda imagen propuesta está extrañamente dilatada, destemplada caóticamente. Porque el decorado que montan es tan digno como inestable. Es pop, al fin y al cabo (el post-punk ha quedado muy atrás), con melodías abiertas y ritmos complacientes, pero un pop onírico e irreal, por lo que puede permitirse cierta dosis de oscuridad, de sombras abruptamente proyectadas, de reflejos escurridizos de fuentes nocturnas y de ecos tintinados que engalanan la increíble voz de Liz Fraser.

No sabría cuantificar la influencia de este grupo en la cultura musical de los últimos 25 años, pero la técnica de canto de Fraser, envidiada e imitada hasta la saciedad, y las originales composiciones y atmósferas creadas por el trío, fueron una auténtica referencia en su sector musical durante el resto de la década. Lo que siguió al TREASURE es mucho menos impactante, son tímidas réplicas del terremoto del '84. Sacados de la década que les vio nacer, su fuerza decae definitivamente, pero siempre serán una parada irrechazable cuando volvamos a los '80.


Cicely

Amelia

Persephone

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