Mostrando entradas con la etiqueta rock español. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rock español. Mostrar todas las entradas

LOS EVANGELISTAS



Doce escalones que miran al cielo.

Me resisto a pensar que éste pueda ser un disco para iniciados. Es verdad que cuando Enrique Morente murió, en aquel lluvioso otoño de 2010, muchos le lloramos y auguramos que nunca nadie nos haría sentir como nos había hecho sentir él; y es verdad. Pero también es cierto que para todos los que nos derretimos escuchando el Omega de Enrique Morente y Lagartija Nick una y otra vez, este álbum resulta un regalo que parece proceder de las nubes. Por eso, el HOMENAJE A ENRIQUE MORENTE del supergrupo Los Evangelistas, es un Lp especial. Los responsables de esta obra de arte son Antorio Arias, de Lagartija Nick y J, Florent y Enric Jiménez, de Los Planetas, con la aprobación y colaboración de miembros de la familia Morente. La continuación de la gran obra, la herencia del genio: la escalera que conduce al inmortal Enrique.

Pero para quien no esté iniciado en la obra de cantaor granadino, y más concretamente en su álbum Omega, diremos que marca un hito insalvable en el flamenco: trabajado y editado con la banda de rock gaditana Lagartija Nick, y versionando poemas de Lorca y canciones de Leonard Cohen, el Cd recrea la unión perfecta y eterna de ambos géneros, teñida a veces con la luz y el ritmo apocalíptico de la poesía del '27, y otras con la elegancia de bailarín de vals del judío de Montrèal. En mi modesta opinión, el mejor disco de la historia de la música contemporánea española. Tal vez la puerta a la traición, o quizá a la apertura conceptual del flamenco: un género eminentemente conservador... hasta el Omega.

HOMENAJE A ENRIQUE MORENTE llega 18 años después de aquel hito, en el que por supuesto también participó Antonio Arias. La madurez de aquella herencia ha eclosionado ahora en un trabajo muy serio, poderoso y señorial, carnal, emocionante y repleto de cariño y profunda admiración: es un monumento esculpido en música a la memoria del Maestro, con el material y las herramientas que él mismo inventó. Solo le falta, para ser ya perfecto, que el mismísimo Enrique Morente hubiera grabado las voces.

La fórmula es sencilla, pero funciona: ha nacido de ella un organismo vivo y complejo, marcado a fuego por el destino del flamenco, pese a que su cuerpo nos engañe y nos haga creer que es de rock. Todos los temas menos uno, El Loco (distinguible por el ritmo acelerado), son versiones de canciones de Morente, y entre todas forman un todo tan compacto y bien estructurado que solo al final deja alguna rendija por donde poder escapar: el sonido del disco te atrapa y no te deja respirar, de principio a fin, sin bajones ni treguas. Son doce piezas grandes de piedra perfecta, pulida con la rugosidad del cante popular, que nos acerca al imborrable recuerdo del genio. Desde el principio salen a la luz los elementos de la fórmula: guitarras que hablan de fondo con su distorsión, que son telones llorosos que surgen de lo profundo, que se rasgan, aúllan, y lo oscurecen todo, con el regusto a post-rock y post-punk que, de seguro, ni siquiera el Maestro supo que aplicaba. Una batería de bombo y timbales hondos, pausada pero implacable, y platos brillantes que iluminan la tragedia con el blanco andaluz de las farolas; testigos de la calle.

El cuerpo casi me obliga a describir qué es lo que siente, porque algo activa dentro de mí, algo que no creo que tenga demasiado que ver con el hecho de ser español: nunca he reconocido en mi interior los paisajes sureños que tanto han inspirado al folklore nacional; ni la idiosincrasia del flamenco. Pero este sincretismo activa en mí el misterio del credo que nunca tuve, aún siendo hijo de la Contrarreforma. 

Detrás de este HOMENAJE A ENRIQUE MORENTE hay una producción impecable que hace que, por una parte, resulte un corpus homogéneo, y por otra, que parezca que cada canción es única en su especie. El disco se abre casi como se abría la Misa Flamenca del Maestro, con un Gloria que parece provenir de las mismas puertas del más allá, desde lo más profundo de la fe, desde el mismo miedo al apocalipsis que hace que todas las generaciones de los hijos de Dios le cantemos, desesperados, una y otra vez. El ritmo de bombos galopantes, y de guitarras plañideras, son el primer chute de esta droga. ¡Y cómo se enlaza con Decadencia! Con una guitarra colgada de las cuerdas más sagradas, con el eco de una distorsión que son la traducción del silencio eterno del poeta. 

El disco está lleno de momentos de extraordinaria calidad, de situaciones musicales inolvidables, de descripciones largas y ricas de una atmósfera que se sostiene increíblemente más de lo que en apariencia se podría. En Un Sueño Viniste, por ejemplo, tiene hasta la desfachatez de parecer una pieza de rock progresivo, aunque la intensidad y la tensión no claudiquen ni un segundo. También Encima De Las Corrientes, pero a estas alturas del disco uno es casi drogadicto de Morente, y ya no nota las diferencias terrenales de unos temas que son lluvia de gracia divina. Ésta empieza con un cante ondulado temeroso del mañana, con un punteo cenital, y con unos ecos que marcan, triste y amenazadora, una melodía que sobrevolará, cuan ave rapaz en cacería, al bajo, vigilando que no se le escape. Al escucharlo, pienso que es de los mejores temas del Cd. 

Pero luego llega Delante De Mi Madre, y me rompe. Me rompe Carmen Linares, y es una de las sensaciones más bonitas que mi cuerpo es capaz de sentir: el desprendimiento de uno de los muros que encierra nuestros corazones. Y esos últimos gritos de guitarra logran sobrepasarme y desbordarme. En Yo Poeta Decadente todo me sabe a la misma gloria que la del principio: las cuerdas colgadas que gritan y se rasgan, los ecos descriptivos y asesinos, esas voces (ahora la de Soleá Morente) que hablan directamente al cielo, hacia su público más admirado, y esos mismos ritmos hieráticos que inundan el disco de soberana trascendencia. Sin tregua, sin dejar de oír a Soleá, entramos en la estela decadente de La Estrella, precipitándonos por las laderas de la inmortalidad siguiendo el más bello de los cortejos fúnebres que se le han hecho nunca a nadie: uno que, básicamente, está hecho del material con el que nos hablaba el Maestro. 

Ahora bien, cuando el ritmo cambia en El Loco, el embrujo se esfuma: despertamos para despedir al genio con los ojos bien abiertos, mirándole de frente, con lágrimas en los labios, pero no en los ojos, para que las miradas sean fuertes como lo fueron sus palabras, y largas como las noches que no regaló bajo su manto, y profundas y sinceras como las cascadas de voz que le salían del estómago. Amante es todo eso, traducido en un puñao mísero de notas, y Alegrías De Enrique son las risas de después. El embrujo se da cerrado, y Donde Pones El Alma parece, por fin, el primer día después de su muerte: el liberador momento en que ya solo sonríes cuando visita tu mente; aunque haya dolor, algo se ha conciliado entre él y el recuerdo del genio. 

Sin ningún tipo de miramientos me atrevo a decir que HOMENAJE A ENRIQUE MORENTE va a ser el disco nacional del año. Muy, pero que muy bien lo tiene que hacer alguien si quiere desbancarlo. Queda mucho año aún por delante, pero lo que este álbum contiene ni siquiera se puede cuantificar con palabras ni cifras. Es, sencillamente, una obra de arte.

NEUMAN



Genética pop-rock; disfraz de post-rock.

¡Vaya sorpresón me he llevado con Neuman! Desde que escuché las primeras notas de su álbum de debut, PLASTIC HEAVEN, he pensado que tal vez haya cometido un grave error al no incluir su segundo Lp, The Family Plot, en la lista de lo mejor de 2011. Digo tal vez porque aún no le he escuchado. Porque un grupo así se merece la atención adecuada, y se merece que le haga justicia escuchando las veces que sean necesarias su primer trabajo antes de pasar al segundo. Merecen un número de escuchas suficiente, para así tener la noción justa de la espera, y poder entonces regodearme y rebozarme a gusto cuando llegue a lo realmente nuevo. Siento una deuda con Neuman, y pienso recuperar el tiempo perdido. Solo entonces pasaré a su siguiente Cd.

PLASTIC HEAVEN es un disco largo y generoso: casi 2 horas, 14 canciones, la mayoría de ellas de más de 4 minutos, y casi todas con mucho contenido y un gran valor ambiental. Mediante este trabajo Neuman se postula como una banda nacida para despejar las fronteras del pop con el post-rock, como Nudozurdo, por ejemplo. Su sonido se basa en elementos de ambos estilos, aunque también podría decirse de ellos que hacen un pop oscuro con un fantástico disfraz de post-rock. Si entendiéramos el post-rock en su definición más amplia diríamos que Neuman tiene esa facilidad genérica para hacer de la variación el centro de sus mejores canciones, esa inercia característica del sonido post-rockero que tiende a dar mayor importancia a una textura, a un punteo o a un fraseo insospechado, que surge de la propia canción y no de las partituras (en apariencia), a esa especie de creación progresiva que se enarbola siempre hacia arriba, ganando en complejidad y, a la vez, en profundidad. Diríamos que Neuman tiene claramente el color azul oscuro del post-rock, ese que cambia en el cielo, lenta pero implacablemente, todas las tardes al anochecer. Pero hay más suavidad en sus notas que en la mayoría de las composiciones del género. Por eso tal vez ellos, por fin, sean capaces de popularizar las bases del post-rock en nuestro país.

DISCO LAS PALEMERAS!



Para cuando estemos en guerra.

Menos mal que pago mi suscripción a Spotify religiosamente cada mes, porque si no esa estúpida restricción de escuchar, como mucho, 5 veces una canción, me habría impedido regodearme en el tema que abre este Cd, La Casa Cuartel, tantas veces como lo he hecho. LastFm dice que llevo 10 escuchas, pero entre el coche y el nieto moderno del walkman, estoy seguro de haber llegado al medio centenar de reproducciones. Es, sin duda, la mejor canción de este primer álbum de Disco Las Palmeras!, una banda de Sarria (Lugo) que me ha convencido, ahora ya en serio, de que en España empieza a ver grupos verdaderamente interesantes, y exportables. 

Al margen del clásico pop-rock (o punrock), y de un pop pastelero, siempre prolífico, del que raras veces entiendo su éxito, parece que el rock alternativo ha despertado; un rock de influencias serias, de intenciones sin complejo, con peso y poso. No es que sienta orgullo patrio, nada más lejos; pero me alegra comprobar que nuestra generación, efectivamente, posee un bagaje musical netamente superior al que tenían las anteriores. Así es como nacen bandas importantes, y así es como el público se hace más exigente y experto. Creo que Disco Las Palmeras! no podría haber existido hace 20 años, y ya no solo porque tengas influencias de reciente existencia, sino por el tipo de acceso que han tenido a ellas. Dios bendiga a Internet: mecenas de la música que viene (y que ya está aquí).


NIHIL OBSTAT es una bomba de relojería, o un cinturón militar de cartuchos de fusil, todos a punto de estallar. Desde el primer segundo de música el oyente se siente parte de una guerra: donde el miedo, el shock y la adrenalina desbordante son parte fundamental del juego. Disco Las Palmeras! practican un noise melódico, que envuelve un esqueleto post-punk, teñido de cierto derrotismo, algo de angustia, y una fascinante sensación de oscura inquietud. Las bandas guerreras, las que descargan ego con la eléctrica de su métrica, tienen algo de irreal que en Disco Las Palmeras! desaparece. Suena a un dibujo más certero, más real y cruel de la batalla: la guerra es ruidosa, sí, pero también es sucia, esquiva, pesada y exasperante. NIHIL OBSTAT es una recámara de arma cargada de estado emocionales, a veces contradictorios, pero siempre abocado a la eterna pelea (con la vida, supongo).

Pero volvamos a la casilla de salida: a La Casa Cuartel. No es un bajo lo que entra a los 8 segundos, para acompañar a una batería de atentado. La voz de Diego Castro, mortal como la picadura de una enorme araña negra, va pregonando la tragedia; y las guitarras, que son todo lo que hay, se abren paso entre los escombros. Poco a poco la imagen es más nítida, pero también más terrible. Un punteo lejano es el grito del caballo del Guernika. La constancia de la batería es la pulsión natural del corazón luchando por vivir. La melodía, escatológica y condenada, se va transformando, a medida que se abren las cuerdas, en la descripción pura de las llamas. Y al final, tras un mínimo armisticio, sabremos la verdad. 

Disco Las Palmeras! tiene un secreto: son un trío sin bajo. Se las arreglan con una séptima cuerda y con una distorsión desproporcionada. Por eso suenan así: como una cabalgata de coches fúnebres, desbocados sin freno. NIHIL OBSTAT mantiene el ritmo hasta el final, con una leve tregua shoegaze llamada precisamente Estados Emocionales (Y Vaticanos), que es lo que son sus canciones: un pulso constante con las emociones, con ese instintivo enfado que sentimos por haber sido creados mortales. Disco Las Palmeras! canaliza esa rabia en un sonido desafiante y marcadamente armado: bombardeos de batería en Los Economistas, fuego de mortero en No Lugares, ráfagas de pelotón de fusilamiento en Me La Jugaste En China; aniquilación nuclear lenta y sin dolor en Testigos de Dios.

Me los perdí en el Día de la Música, porque me hablaron de ellos esa misma noche, tras su concierto. Por eso digo que no es por orgullo patrio por lo que me alegra la aparición de buenos grupos nacionales, sino por la certeza, casi absoluta, de que veré a esta banda un montón de veces. La veré crecer, evolucionar, y con un poco de suerte, la veré despuntar en un escenario grande y oscuro, que es donde deben estar, aunque no hagan una música fácil de escuchar para el gran público. Disco Las Palmeras!, junto a Cuchillo, seguramente más expansible, son para mí el futuro del rock alternativo nacional (y ya veis: unos de Lugo y otros catalanes...).



NUDOZURDO



Lo he comprobado: la mejor manera de aficionarte a un grupo es difrutando en uno de sus conciertos. Escuchar sus discos previamente, pero no demasiadas veces, y que te convenzan con un directo inmaculado. Así es como me he hecho fan, estos últimos días, de Nudozurdo: la banda madrileña que llevaba años esperando. A última hora del jueves me ofrecieron ir como fotógrafo del Fanzine Radar al concierto, y quedé atrapado en el magnetismo de Nudozurdo, creo que para una buena temporada.

No es una novedad: nació hace casi diez años y en seguida se hicieron con un premio que les permitió grabar un primer disco (Nudozurdo, 2002; reeditado por Everlasting Records en 2010). Desde 2005, la banda, con miembros variables al rededor de Leo Mateos, trabajó en SINTÉTICA, que no vería la luz hasta 2008 por diversos problemas. Finalmente Everlasting lo produjo en el estudio californiano JJ Golden; reeditó su primer álbum, e hizo, con su último trabajo, Tara Motor Hembra (2011), que el nombre de Nudozurdo empezara realmente a trascender.

SINTÉTICA es disco fantástico, creo que el que más me gusta: normal, si pensamos la de tiempo que tuvieron para darle vueltas y más vueltas. Así han logrado ese sonido macerado, estable y concreto. Es un álbum con mucho poso, denso y removido con mucha calma. Un sonido pretendidamente oscuro, que se mueve siempre entre el susurro y el grito desde el suelo, que vive anclado al sedante tono de voz de Mateos, duro y sensible a la vez, eficaz. Un sonido que cabalga de noche por valles cercanos al pop alternativo y al post-rock. A veces me parece una magistral mezcla entre Los Suaves y Piano Magic, creo que sobre todo en El Hijo de Dios. Luego, puestos a buscar influencias, o grupos que se dan un aire, esta banda me suena un poco a Interpol, a The National, tiene algo de Doves, Calla, Mogwai, The Cure, y hasta de Joy Division. Y, por qué no, una brisilla a A Perfect Circle y Tool.

Pero todo eso lo que hace es conformar un sonido de gran personalidad, y bastante particular aunque accesible. Pese a las tinieblas predominantes, la música de Nudozurdo está abierta, no es un muro de sonido, ni un enigma indescifrable; es más, su música es como un misterio del que nos dan alguna pista. Es como cuando contestamos "nada" a un "qué te pasa", y en realidad queremos que pregunten de nuevo, y contarlo todo con sollozos y detalles. Y esto se respira en todo el Cd casi por igual, porque es un disco sólido y compacto, de esos que puedes escuchar de principio a fin, y además vuelves a darle al play. La atmósfera no cambia, no decepcionan; y es en directo cuando te sorprenden.


Personalmente opino que las mejores canciones están al principio. Mil Espejos es todo un hit, de los que se piden desde el público con insistencia; Negativo, un tropel de buenas intenciones; Ganar o Perder es una de esas baladas slowcore, ácida y sincera; y Kamikaze es un temazo alternativo con final apoteósico. Ha Sido Divertido me recuerda un poco a los Héroes del Silencio, pero los punteos están tensados a la altura exclusiva de Nudozurdo. Ido podría ser de Yndi Halda o de Explosions in the Sky; y Otra Vez, una canción fruto de la ensoñación y de una borrachera bohemia, sin pelos en la lengua.

No hay que tener un Master para darse cuenta ahora de que este grupo tiene futuro, porque su presente ya es digno de mención. Salta a la vista que conciertos como el que vi en la RocKitchen ya se les quedan pequeños, aunque sean tremendamente seductores en las distancias cortas. Su tercer Cd, Tara Motor Hembra no debe haber sorprendido a los expertos, pero sí debe haber sido la puerta de entrada de mucha gente al interesante sonido de Nudozurdo: una banda fundamental en el actual panorama musical madrileño. Si yo fuera al FIB...



OMEGA (Morente y Lagartija Nick)



Traductor de lo inmaterial.

Hoy te has marchado, Enrique, y contigo se ha ido el puro cante jondo, el infinito quiebro de tu voz, la interminable noche que tú me cantaste, y todas las estrellas del firmamento. Te has llevado ese alma tan amplia, tan nuestra; esa boca cristalina, esa infinita lengua tuya que seducía al mundo entero; te has llevado el amor de quién te haya oído, las lágrimas más secretas de cuantos te han tocado, las risas de las noches de verano. Pero nos has dejado, como capturadas por el tiempo para siempre, tu inmensa fuerza y tu emoción, el sublime y sagrado escalofrío que siente el alma humana al escucharte. Nos has regalado a los ateos el inexplicable misterio del credo, el inimaginable embrujo del flamenco, la inconsciente perfección de tus palabras, de tu asombro, de tu sentimiento. Nos has hecho más humanos, y tú te has ido siendo eterno.

No quiero rebajarte, no eres inmortal. En tu lápida, mañana...ay, qué pronto llegó tu mañana silenciosa! En tu lápida no habrá fechas, porque no naces si no mueres nunca, y tú te has escapado del olvido. Pero si he de aceptar tu abandono, lo haré con las palabras del poeta: "Ay, lo que la muerte ha roto, era un hilo entre los dos" (Antonio Machado). Asesinado, como decía tu Federico, por el cielo, celoso de tu luz y tu imponencia.

Me hiciste tuyo con OMEGA, un monumento de disco del que no se puede hablar en lenguaje humano, que trasciende lo explicable. Sé que es especial para tí, que lo soñaste y lo pensaste; sé que has llorado sobre él, y que por él luchaste. Sé que nació del dolor, del funeral de tu amigo el poeta; sé que uniste al faranduleo granaíno, casi al completo, y que moviste hilos, mares y montañas...¡Uniste a Lorca con Leonard Cohen, maldito genio del Albaicín! Devolviste el poema a Nueva York, y la trajiste a ella a conocer al flamenco. Quizá no lo sepas, Enrique, pero heredaste los sueños del '27: renunciaste a lo real y creaste donde solo había una mísera nada. Eres el traductor de lo inmaterial.


Maestro, tú me has regalado la visión imposible: he llorado con Lorca en las inmensas escaleras, buscando tu Granada entre aristas y albas. Y al volver a casa, encontré tu puerta abierta; como siempre lo ha estado para todos, como lo estuvo para el rock en el OMEGA. Dejaste entrar a Lagartija Nick, y transformaste el flamenco para siempre. Esculpiste en él, para todos nosotros, los poros que acaricia el nuevo sol, las grietas de ventilación de tu arte ancestral.

¡Y qué bien le sentaba a tu montura ese negro corcel de guitarra honda, ese galopar decidido de timbales, platos y bombos! Cómo entendías el tempo de las baladas, de los valses, de la tristeza que se ahoga en cada verso del poeta, en cada nota del judío errante. Porque, según dicen, te alejaste del dogma, y eso te convirtió en un sabio, en el rabino emigrado del flamenco.

Ahora te has ido y yo no sé qué decir. No sé explicar tu grandeza, tu inmensidad. Apenas sí te conocí, desde aquella noche de invierno en Madrid. Tú nunca fuiste uno de tantos, ni siquiera el mejor: tú estabas a parte. OMEGA está en otra lista, en otra dimensión. Porque tú no eres real, Enrique, eres el eco del flamenco en mi interior. Cuado cantas, me rompes, me matas. Tu voz lo invade todo, subyugas con ella al mundo entero, desafías al creador: tu voz lo es todo.

Mañana no habrá luto: volarán por tí dos gorriones rezagados. No habrá despedidas entre tú y yo, solo te diré: "¡Joder, Enrique, has parido el mejor puto disco jamás producido en este mísero país!".

HOLA A TODO EL MUNDO



El álbum de debut de esta banda madrileña, HOLA A TODO EL MUNDO, es toda una declaración de intenciones, de proyección, y de hasta dónde quieren llegar con este ambicioso sonido que practican. Una música fresca, intimista y expansiva a la vez, que juega a ratos con nuestras emociones, y a ratos con nuestra más inocente imaginación. Es la banda sonora de nuestros sueños más hermosos.

El sonido de Hola a todo el mundo no es habitual en nuestro país. No es tanto una rareza que canten en inglés, sino la apuesta por una desheredada tradición musical, por la ambientación neo-folk de sus canciones, por la riqueza y delicadeza instrumental (violines, banjos, acordeones, flautas, xilófonos, y todo tipo de panderetas), y por la búsqueda, a medio camino entre el pop y el soft-rock indie, de un sonido propio y personal, de evidentes y notables referencias, y con un sabor a la paleta de colores luminosos más amplia que podamos imaginar. Discípulos avanzados de Arcade fire, herederos de la incansable magia orquestal de lo último de Sigur Rós (Med sud í eyrum...), y amantes de la tierra y las raíces, como Fleet foxes, Hola a todo el mundo puede considerarse una de las apariciones más necesarias en la escena musical española. Vienen a llenar un gran vacío.

HOLA A TODO EL MUNDO es un disco potente, donde cada nota huele a primavera, a ilusión y a energía vital positiva, de decorados tremendamente desenfadados, y delicados por momentos. Cada canción es un universo propio de ritmos y estructuras cambiantes, complejas composiciones llenas de talento, de grandes aspiraciones, y de una humildad difícil de ignorar. Hola a todo el mundo han creado un sonido inconfundible que, espero, marque un antes y un después en la música indie nacional.


Making your mum your best friend


Amor fati

Inuit tale

LA FUGA



El rock español ha gravitado, desde finales de los años '80, sobre dos pivotes forzados al entendimiento: el pop y el punk-rock revival. En la última década, a parte de la eclosión de pequeños y aislados proyectos más alternativos, se ha visto el definitivo despegue del primero de ellos, y un definitivo estancamiento del segundo. En ese caso, el rock español, en esta variante, no ha podido sobrevivir a la quizá demasiado exigente sombra de Heroes del Silencio y, sobre todo, de Extremoduro. CALLES DE PAPEL es una muestra de su última buena noticia: La fuga.

La propuesta de La fuga, como la de Marea, Los suaves, Leño o Reincidentes descansa, por lo general, en estructuras sencillas, livianas, pero de intensa púa, en una cañera sucesión de quintas, una batería sin excesos, básica, y en la linea que seapara la tenacidad de la testarudez, en el verso directo y punzante, en la descarnada lucha interior de la complejidad humana; el punk-rock revival de La fuga, sin embargo, tiene un tono de acercamiento al pop mucho mayor que sus predecesores: en la voz herida de Rulo, en la soledad aguda que esconden sus palabras, en sus limitadas aunque personales estructuras que no pueden ocultar al cantautor que lleva dentro. Es la desesperanzada e inútil brazada de un náufrago en medio del mar, carente de un verdadero movimiento musical en que resguradarse, en que influenciarse. Su disolución puede marcar el definitivo cierre de la adolescencia española, el fin tardío de un punk-rock, que parece que ya solo sobrevive en California, de la mano del sello Epitaph (el también llamado hardcore melódico).

CALLES DE PAPEL, no obstante, es un disco conceptualmente muy compacto. Bajo el limitado abanico de acordes, ritmos y efectos, de tonos y tonalidades de sonido, subyace un intenso grito de desacuerdo, de disconformidad, y de esa benévola displacencia que ha perdido Fito tras Platero y tú (aunque sin su sarcasmo, del cual tampoco hay ya noticias). Comparte, como la linea maestra del rock español, esa extraña sensación que todos hemos sentido alguna vez, de no pertenencia, de insensata pequeñez ante la inmensa maquinaria, ante ese gran todo que a veces representa al Estado, al futuro, o a la vida en sí misma.

Con el Agila, Extremoduro marcó la cumbre del rock español, allá por 1996. Dos años después se certificó la defunción de un movimiento musical que ha perdido fuelle y originalidad. Los grandes clásicos están en claro declive, y los jóvenes grupos, pese al persistente éxito de público, carecen de medios, de proyección internacional y de influencias suficientemente enrriquecedoras.

Los discos de La fuga quedarán en la memoria, quizás, como las últimas piezas de una época que ya ha pasado, piezas a las que volveremos los nostálgicos de vez en cuando. Porque el sonido de La fuga es, quizá ya a destiempo, la última propuesta de genuino rock español de los '90 (aunque ya no tan trangresivo como el de Roberto Iniesta).


Mi canción

Nunca máis

En vela